El gobierno de Francia incluyó oficialmente la música electrónica en su Inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial, un paso clave que abre el camino para una futura postulación ante la UNESCO.
La decisión fue confirmada por la ministra de Cultura francesa, Rachida Dati, quien destacó que la música electrónica “tiene un lugar legítimo en nuestro patrimonio inmaterial nacional”, subrayando su relevancia cultural y su impacto en la identidad contemporánea del país.
Con una historia marcada por artistas y proyectos fundamentales como Daft Punk, Justice, Air, Phoenix, M83 y Alan Braxe, Francia se ha consolidado como uno de los principales polos de desarrollo de la música electrónica a nivel global.
La inclusión en este inventario reconoce a la electrónica como una práctica cultural viva, entendida como un conjunto de expresiones, saberes y espacios compartidos por comunidades que la identifican como parte de su patrimonio. En esa línea, el Ministerio de Cultura también calificó a los clubes del país como “lugares de expresión artística y celebración”, reforzando su rol dentro del ecosistema cultural.
Dentro de este reconocimiento, se destacó además la figura de Jean-Michel Jarre, pionero del género desde los años 70 y embajador de la UNESCO desde 1993. Su álbum Oxygène (1976) fue mencionado como una obra clave en la proyección internacional de la electrónica francesa.
“Me alegra ver que la música electrónica finalmente esté ocupando su lugar dentro del patrimonio mundial”, señaló Jarre a través de sus redes sociales.






